La Hullera Vasco-Leonesa la construyó en 1923 para el autoconsumo eléctrico de la empresa, usando briquetas hechas con la gran cantidad de polvo de carbón almacenado. Fue diseñada por el ingeniero director Manuel García Peña y su auxiliar César Pérez Villarías. Funcionaba mediante calderas “Babock & Wilcox” y una turbina de “Brown-Boveri”. En 1928 se amplió el servicio eléctrico a los pueblos y las empresas vinculadas a la zona. Dejó de funcionar en 1968 por la construcción de la central térmica de La Robla.