La demanda de carbón durante la autarquía llevó a la Hullera Vasco-Leonesa a proyectar la construcción de cientos de viviendas para acoger a nuevos mineros. El arquitecto leonés Ramón Cañas del Río proyectó un pueblo entero siguiendo esquemas de ordenación empleados en experiencias foráneas de vivienda obrera, como las del alemán Alexander Klein. Entre 1945 y 1955 Ciñera pasó de unas pocas casas a un enorme pueblo que posteriormente recibió zona deportiva, iglesia, economato, cine, escuelas y club social.