La Ermita del Santo Cristo de Geras es un pequeño templo religioso con origen documentado en 1730. Según la tradición, se construyó en el lugar donde apareció un Jesús Crucificado entre los sauces del río Casares. Su arquitectura destaca por una nave con bóveda de cañón y un amplio pórtico con tres arcos. En 1734, el obispo de Oviedo concedió indulgencias a quienes rezaran allí. Fue desmantelada durante la Guerra Civil y restaurada en los años 70. La ermita fomentó la devoción local y está vinculada a la leyenda del Misterio de las Diez Cruces, que protegían Geras de las tormentas.