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Artículo del blog de turismo

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Este miércoles llegó a Castellón la réplica de la Nao Victoria, el primer navío en dar la vuelta al mundo hace casi quinientos años (1519-1522). Esta nao, la cual tuvo una gran importancia en la expedición de Juan Sebastián Elcano, fue la única en llegar al destino, con tan solo 18 tripulantes con vida, tras haber dado la vuelta al mundo.

No es el primer puerto que esta nave visita sino que ya antes había estado en Sanlúcar, Algeciras, Fuengirola, Almería, Cartagena y Alicante, donde ha tenido una gran acogida. Tras la visita a Castellón, este barco realizará una gira por el Mediterráneo mostrando a todo el público la importancia de su historia.

Nao

Al enterarnos de que la nave iba a llegar a nuestra provincia, no pudimos dejar escapar la oportunidad de ir a ver esta réplica tan famosa y disfrutar de su historia. Tiene más de 120 m² de superficie útil, con 4 cubiertas, el camarote del capitán y las áreas de vida a bordo. Además tiene una capacidad para eventos de 100 personas y suele tener una media de 2000 visitas diarias en cada puerto que llega.

Nave

Pudimos compartir nuestra visita con la actual alcaldesa de Castellón, Amparo Marco y Francisco Toledo, presidente de la Autoridad Portuaria de Castellón.

Alcaldesa y Presidente

En la visita al navío pudimos comprobar las dimensiones del mismo, observamos el camarote del capitán adecuadamente decorado con varias cartas de navegación y con objetos que dan la sensación de que ese lugar todavía se utiliza. Además, durante toda la visita pudimos observar pequeños detalles y utensilios que en su momento hacían más llevadera la vida en un barco.

Camarote

Durante toda la expedición encontrábamos señales explicativas en varios idiomas de las cosas que se realizaban en cada parte del barco, sus pertinentes nombres y para qué servían, era como estar en un pequeño museo con vida propia. Pero sin duda, el pequeño museo estaba construido en la parte de la bodega con cantidad de enseres a la vista del público.

Enseres

Además de todo esto, se ofrece la posibilidad de embarcarse en una navegación y sentirse como un verdadero tripulante del navío, vivir durante 8-10 días en él, aprender a utilizar las velas y sobretodo dejarse llevar y disfrutar.

En definitiva, vale la pena visitar la Nao Victoria e infiltrarnos en el mundo marítimo, imaginarnos como sería, por un momento, dar la vuelta al mundo y pasar tantísimo tiempo en un lugar como ese en medio del mar. Sin duda una aventura.

Por Montserrat Gual , a 10-3-2016